Víctima de Víctima: Capítulo Primero

 El Karma

     Todo, absolutamente todo lo que uno hace, piensa y siente, es nuestro de manera indisoluble e indivisible, nos pertenece por toda la eternidad hasta que sus efectos son consumidos gota a gota en la experiencia terrestre que algunos maestros denominan “Valle de Lágrimas”, o bien hasta que decidimos conscientemente trabajar disciplinada y resueltamente para transmutarlo.

    Bumerán

    En su momento, tarde o temprano, todos nuestros actos se devolverán hacia nosotros, tal cual un Bumerán, en esta encarnación o en la siguiente, o en las subsiguientes, ya que La Vida es eterna e inmortal, y vendrán a llenarnos de gozo y satisfacción si lo que hemos sembrado con nuestro hacer, pensar y sentir es bueno, noble y compasivo, o a colmarnos de tristeza, melancolía y desilusión si nuestra siembra en obras, pensamientos y sentimientos ha sido mala, dañina, o nociva. No hay escapatoria, ni atajos ni privilegios, es una Ley inmutable, y ya sea que se crea en ella o no, opera siempre, en todo momento y como Ley Divina no puede ser quebrantada por más que lo intentemos.

   El victimario es también una víctima

      En Psicología, se utiliza el término: Victima de Victima, para referirse al binomio conformado por víctima y victimario,  donde al analizar la situación Psicológica – social del victimario, y sin quitarle la responsabilidad penal, moral y social de este último, nos encontramos en la gran mayoría de los casos con personas que producto de condiciones tristes o dolorosas, nefastas o poco favorables que por una u otra razón les toco experimentar, terminan, sin quererlo y sin proponérselo, haciéndole daño no solo a la sociedad en general en su forma abstracta, sino también a los seres más cercanos a él, a los seres más queridos, y en ultimo termino, a sí mismos.

Victima de Víctima

     Por eso se dice que el victimario es también una víctima que a su vez le hace daño a su víctima. Los budistas e hinduistas llaman a este círculo Karma, en el sentido de que lo más mínimo que haces, piensas y sientes sale al exterior, pero tarde o temprano regresa a “su creador”, pudiendo ocurrir este retorno incluso en reencarnaciones posteriores, para darle, entregarle, cancelarle a “su padre” exactamente lo mismo que la persona en algún momento sembró.

La condena de Las Sagradas Escrituras

     Denis creció en una familia católica, la cual, al igual que la generalidad de sus feligreses, no creen en el Karma, no creen en la reencarnación y por supuesto no creen en  ninguna religión de corte oriental, pero con alguna resistencia y mucha protesta si creen en un castigo inter-generacional, y atribuyen muchas de las consecuencias nefastas y poco favorables que las personas individualmente pueden sufrir, a los severos castigos impuestos por un “dios celoso y severo” dado que en “Las Sagradas Escrituras” encontramos las líneas:

“Los errores de los padres se transmiten a los hijos hasta la tercera y cuarta generación”

      Enunciado que según ellos explica en muchos casos el porqué del dolor y el sufrimiento padecido por personas que pudiéramos denominar “buenas”; Esto, claro está, obviando el supuesto eterno castigo impuesto a toda la humanidad por culpa de nuestros ancestros Adán y Eva por no tener la fuerza de voluntad necesaria para no comerse una “fruta prohibida”.

Los años de juventud

     La primera vez que Denis leyó en su incipiente juventud, en el texto bíblico  que su madre guardaba celosamente en su mesa de noche, la sentencia que condenaba a todos los hijos, nietos y bisnietos a sufrir en carne propia los errores cometidos por sus antecesores, aun cuando en estos errores pudiese mediar varias generaciones entre la infracción cometida y el castigo divino, se revelo inmediatamente, con esa rebeldía propia de los años mozos, irreverente, sin vacilaciones y con la certeza de que sus opiniones y puntos de vistas eran el pináculo de la sabiduría.

– Eso no me va a pasar a mí – Se repetía una y otra vez – Yo no tengo la culpa de los errores cometidos por mis padres, y menos aún, por los errores cometidos por mis abuelos, que por cierto ni siquiera conocí. Eso no tiene sentido. Ni siquiera conozco las metidas de patas de mis ancestros y voy yo a pagar los platos rotos. Eso no es justo, ni inteligente, y mucho menos parece proclamado por un Dios todo Amor.

Karma Familiar, Karma Colectivo y Karma País

      Para ese momento Denis Ignoraba por completo que no solo existe el Karma individual, que involucra al individuo como entidad autónoma y separada de los demás, sino que también existe el Karma Familiar, el Karma Colectivo, el Karma País, donde vida tras vida, encarnación tras encarnación, las energías de un determinado grupo se atraen para saldar ciertas cuentas.

La Línea de Jerarquía

     Al reencarnar se cambian los roles para eliminar la línea de jerarquía de mando y subordinación. De esta forma resolvemos interrogantes tales como:

¿Por qué esos tuvieron que ser mis padres?

¿Tenia “Yo” que nacer en esta familia?

¿Por qué tuve que nacer en este país?

¿Por qué tuve que conocer a ese hombre?.

     Vivimos en un universo ordenado, donde hasta los cabellos del cuero cabelludo están contados tal y como lo afirmara Jesús al caminar en tierras Palestinas hace alrededor de 2.000 años.  Nada sucede al azar, ni por accidente. Todo tiene un por qué. Toda causa genera un efecto, como bien lo enseño Hermes Trismegisto hace más de 3.500 años. Denis tampoco conocía esa corriente terapéutica autodenominada Constelaciones Familiares, la cual vendría a defender y convalidar la posición Bíblica en el sentido de que muchos de los problemas por los cuales atravesamos en un momento dado tienen su causa primigenia en una, dos o algunas generaciones anteriores a él; y que perdonando y sanado los errores pasados nos liberamos de tensiones – frustraciones y limitaciones presentes.

El Bunker

      Años más tarde, momentos antes de entrar en calidad de recluso, al Bunker, la celda de confinamiento más peligrosa del Retén Policial “El Marite”, donde aislaban por su peligrosidad social a reos procesados por delitos tan grotescos como violación, pedofília y casos semejantes, Denis no pudo evitar rememorar ese pasaje bíblico, y recordar con nostalgia y una profunda tristeza a su hija, su esposa y a toda su familia.

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Victima de Victima

 Víctima de Víctima: Capítulo Primero 

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